logob2.jpg (2191 bytes) La Humildad en un profesional del Audio

José Mujica

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La Vanidad

Una rana se preguntaba cómo podría alejarse un poco del clima frío del invierno de su tierra. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos hacia el sur. El principal problema era que la rana no sabía volar. «Dejadme que piense un momento —dijo la rana—, tengo un cerebro privilegiado». Pronto tuvo una idea. Pidió a dos gansos que le ayudaran a buscar una caña lo suficientemente ligera y fuerte. Les explicó que cada uno tenía que sostener la caña por un extremo, y que ella iría en medio, fuertemente agarrada a la caña por la boca.

Cuando llegó el momento, los gansos y la rana comenzaron su travesía. Todo iba según lo previsto cuando, al poco rato, pasaron por encima de una pequeña población. Los habitantes de aquel lugar salieron para ver el inusitado espectáculo. Alguien preguntó: «¿A quién se le ocurrió tan brillante idea?». Esto hizo que la rana se sintiera muy orgullosa, y fue tal su sensación de importancia, que no pudo evitar que se le escapara la inmediata respuesta: «¡A mí!». Su orgullo fue su ruina, porque en el momento en que abrió la boca, se soltó de la caña y cayó al vacío.



     Así como he escrito antes que cuando discriminas en los géneros musicales te niegas la excelencia profesional. Hoy quiero nuevamente enviar un mensaje a mucha gente que aprecio sobre el ego de un profesional. Tradicionalmente los grandes personajes de todos los tiempos en todas las disciplinas siempre han cultivado por lo general la humildad. Las excepciones que encontramos son variadas, personajes que alcanzaron el éxito antes de madurar o testarudos que simplemente nunca maduraron.

    Lo cierto es que después de tanto andar uno va elaborando sus fórmulas particulares del superhombre de Zarathustra. Las virtudes que debe encerrar este superhombre son infinitas, pero hay unas en particular que quiero destacar porque a lo largo de mi vida sé que históricamente sus carencias han causado muchos estragos y hasta han retrasado el avance de la humanidad. 

La Vanidad   

   Si la providencia o la naturaleza (Como quieras) te dotó de alguna ventaja terrenal, por ejemplo una inteligencia excepcional, deberás a aprender a ser recatado con ella y no atropellar a los demás creyéndote el más inteligente del planeta. Si crees que lo eres llama urgente al siguiente número 0800-Guinness.

La Soberbia

    La soberbia es una actitud que acompaña muy de cerca a la vanidad. Es decir no solo te crees el mejor del planeta sino que te gusta irrespetar a los demás hasta en los principios más elementales.   Pasarse la vida hiriendo a otros seres humanos alardeando de tus virtudes es una canallada vil que tarde o temprano te traerá consecuencias. Recuerda que eres también un ser humano expuesto a los mismos riesgos de tus semejantes y en algún momento también sucumbirás a muchos males.

 La inmadurez

    El tema de la madurez siempre me ha fascinado. Yo no entendía el porque algunas personas competentes y adultas en unas áreas, eran extremadamente inmaduras en algunos gestos, comportamientos o actitudes. Con el tiempo concluí que la madurez no es un bloque integral sino un conjunto de elementos distintos que avanzan independientemente. Así que puedes llegar a ser un gran abuelo, empresario, deportista y de repente no haber madurado tu paladar (No te gusta la cebolla). He encontrado a personas que en algunos bloques de madurez conservan edades distintas. He llegado a identificar tres edades distintas en un mismo individuo. Por ejemplo personas que tiene 25 años, pero en algunos comportamientos poseen respuestas de 7 años y en otras de 12 años.

La Relación con el Audio  

    Un buen profesional no debe ser un hombre petulante o pedante. El problema de creerte perfecto es que eso no te permitirá encontrar tus errores, porque los perfectos no los cometen. Al no identificar tus errores nunca se corregirán y cuando te toque enterarte de alguno será de la forma más traumática. Un profesional que se cree "Sobrado" no aceptará críticas ni siquiera de si mismo porque para él no existen,luego cualquier, error de concepto seguirá allí por tiempos inmemoriales.También podría suceder que siendo un buen profesional te acostumbres a atropellar a los demás por tus problemas de madurez y generes sin darte cuenta   muchas veces un rechazo y sentimientos adversos, esto también es dañino porque pasas a ser alguien a quién hay que soportar y eso en algún momento de tu vida también te puede pesar.

El Waldorf Astoria

Una noche tormentosa hace los muchos años, un hombre mayor y su esposa, entraron a la recepción de un pequeño hotel en Filadelfia. Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia la pareja se aproxima al mostrador y pregunta: "¿Puede darnos una habitación?". El empleado, un hombre atento con una cálida sonrisa les dijo: "Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia… Todas las habitaciones de nuestro hotel y de los otros están tomadas.

El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo horroroso fuesen a conseguir donde pasar la noche. Pero el empleado les dijo: "Miren…, no puedo enviarlos afuera con esta lluvia. Si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación. Yo me arreglaré en un sillón de la oficina. El matrimonio lo rechazó, pero el empleado insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.

A la mañana siguiente, al pagar la factura el hombre pidió hablar con él y le dijo: "Usted es el tipo de Gerente que yo tendría en mi propio hotel. Quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho". El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.

Pasaron dos años y el empleado recibe una carta de aquel hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje ida y vuelta a New York con la petición expresa que los visitase. Con cierta curiosidad el empleado no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis New York y concurrió a la cita.

En esta ocasión el hombre mayor le llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:

"Este es el Hotel que he construido para usted". El empleado miró anonadado y dijo: "¿Es una broma, verdad?". "Puedo asegurarle que no", le contestó con una sonrisa cómplice el hombre mayor. Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C.

La Soberbia (Homilía 1965)
¿de qué te ensoberbeces, polvo y ceniza? Ya en vida vomitas las entrañas. Una ligera enfermedad: el médico sonríe. El hombre que hoy es rey, mañana estará muerto

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La Inmadurez (Alfonso Aguiló)

¿Y por qué lo que a unos les hunde a otros les madura y les hace crecerse? Depende de cómo se reciban esos reveses. Si no se medita sobre ellos, o se medita pero sin acierto, sin saber abordarlo bien, se pierden excelentes ocasiones para madurar, o incluso se produce el efecto contrario. La falta de conocimiento propio, la irreflexión, el victimismo, la rebeldía inútil, hacen que esos golpes duelan más, que nos llenen de malas experiencias y de muy pocas enseñanzas.

La verdad sobre Waldorf

La verdadera historia del relato narrado sobre el gerente del Waldorf Astoria no es tal y como se narra en el presente escrito, pero la forma descrita logra un fin único y universal, a prende a ser humilde

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